« Home | Adiós a la tranquilidad » | Enfermero y recadero » | Mi primer Primero de Mayo » | Quedar para mañana » | Tres taxis en media hora » | DA en el Mardigras » | El Sabor de la Sandía » | Fetichismo de una entrada » | Marrones laborales » | Difícil elección: concierto, películas o exposición » 

domingo, mayo 14, 2006 

Retroalimentación 06

Quedé al filo de la medianoche en la puerta del Playa con Álvaro. Se sucedieron otras llegadas previstas o inesperadas como la de alguien que me saludaba desde dentro y ni mi miopía ni los cristales tintados del Playa me permitían reconocer. Cuando entré y la pude ver no daba crédito, era Xemma la prima de tres amigas del instituto. Ninguno de los dos conocíamos nuestra faceta musical, ella solo venía por el Sr.Chinarro y resultó que nos dimos cuenta que ambos habíamos estado viéndolo en el Primavera Sound del año pasado pero no nos habíamos visto. Me alegré mucho al verla volver a sonreír, ya ve la luz al final del túnel en el que lleva varios años. Se lo comentaré a Marta y las demás, las buenas noticias también hay que compartirlas.
Entre unas cosas y otras fue llegando más gente conocida saludada a gritos mientras en escena Dévalo dejaban los tímpanos reventados con una dosis de ruido y distorsión para olvidar, menos mal que los pillamos ya empezados y apenas duró media hora.
Al final nos juntamos una buena trouppe, entre conocidos y avistados: Carolo y Anita con Mimi y un tal Bruno; Patricia y otros asiduos de mi filmoteca favorita, sección de los premiados y amados cocinitas, y un amplio espectro ya más separado con Iván y los amigos de los TAB. También estaban en la zona Vip los del feedback organizadores del evento.
Salieron los TAB dando caña en un repertorio marcado por la ausencia de un miembro del grupo y el pésimo sonido que se repetiría con el Sr.Chinarro pero dejaron pinceladas de la calidad de su directo.
El plato esperado por todos lo comandaba Antonio Luque, un tío que por estética parece recién salido de las nuevas generaciones populares o siendo algo más exagerado podría encajar en el papel de señorito andaluz y con un jersei sobre los hombros podría formar parte de ese grupo coral y opusino llamado Siempre Así. Pero seríamos muy crueles e injustos si le juzgáramos por la ropa que lleva o por si tiene pelos donde no debe. Lo que prima es, entre otras cosas, su talento para la música.
Empezó con “Dos Besugos” y fue centrando su repertorio en los temas de “El fuego amigo” que intentó clavarlos a pesar de las continuas miradas matadoras hacia la mesa de mezclas, acabando su repertorio con el bis que incluía la genial “El rayo verde”.
Se encendieron las luces y entre la confusión y la improvisación cogimos, más literal imposible, un taxi en medio de los dos carriles que nos llevaría al Patachím. Me sentí como si alguien hubiera gritado al abordaje y fuéramos un trío de piratas.
Enseguida comenzó a aparecer todo el mundo, nos reencontramos con fantasmas del pasado y acabé haciendo lo que me había prometido que no haría, tarimear. Viejas sensaciones volvieron a mi cuerpo mientras me agitaba rodeado de las habituales e iba perdiendo estrellas en las mesas.

Y entonces llegó ella. No la había visto nunca. Nos taladramos con las pupilas, la invité a subir y una vez más, recordé que Álvaro se quedaría solo y la dejé pasar. Su hasta luego y nuestras miradas al marcharse pudieran ser los bocetos de un cuadro que nos queda por pintar, quizás en unas semanas.
Ya nada fue lo mismo, intenté sobreponerme a mi error bailando aún más gracias al homenaje a los premiados y peticiones varias. Al salir del Pata el grupo se redujo a dúo y me fui con Álvaro al Velvet. Sorprendentemente también estaban cerrando y como ya teníamos noche y alcohol suficiente apuramos nuestras aguas viendo el ambientillo y porqué no decirlo, estirando el cuello buscando unos ojos perdidos pero sólo había otros de tiempos pasados.

No comment

Powered by Blogger
and Blogger Templates