Navidad atípica
Otro día más que duermo casi once horas. Me tomé un yogur y fui hasta el salón para encender el ordenador y, de paso, ver si tenía algún regalo. En mi zapato había algo, lo abrí, era el libro de Punset, eso es auténtica telepatía materna. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que no había hecho casi ninguno de los rituales caseros navideños como ir al trastero a por los adornos, escribir la carta a los reyes (obligación materna para ir sobre seguro y evitar malos rollos) y comprar algún regalo, solamente lo de poner un zapato en el salón. Incluso sabiendo que mi hermana no iba a estar en Reyes, se me olvidó comprarle algo, estos días locos tenía la cabeza en otros sitios.
Además no pasé por casa de mi abuela a probar el cocido y saludar a la parte de la familia materna que no cenó ayer con nosotros, fui directamente a casa de mi tío para comer con la familia de mi padre. Me quedé hasta las siete, tampoco comí mucho, un poco de jamón, pollo y rosbif, esperando inútilmente la llegada de mi prima con el vídeo de su boda (otra cosa dejada para la comida de año nuevo). Lo mejor fue el puteo que le cayó a mi hermano, tiene una desconocida novia alemana llamada Ramona y le pusieron la canción de Esteso de “La Ramona” con toda la familia a coro cantando “Ramonaaa te quierooo”.
Un paseo y para casa que mañana hay que currar.
Además no pasé por casa de mi abuela a probar el cocido y saludar a la parte de la familia materna que no cenó ayer con nosotros, fui directamente a casa de mi tío para comer con la familia de mi padre. Me quedé hasta las siete, tampoco comí mucho, un poco de jamón, pollo y rosbif, esperando inútilmente la llegada de mi prima con el vídeo de su boda (otra cosa dejada para la comida de año nuevo). Lo mejor fue el puteo que le cayó a mi hermano, tiene una desconocida novia alemana llamada Ramona y le pusieron la canción de Esteso de “La Ramona” con toda la familia a coro cantando “Ramonaaa te quierooo”.
Un paseo y para casa que mañana hay que currar.
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